Blade Runner: El futuro que imaginamos posible.
En
el primer lustro de los 80 apareció en nuestros cines Blade Runner magnífica e irrepetible película neo-noir y de ciencia ficción dirigida por Ridley Scott,
estrenada en 1982. Está película basada parcialmente en la novela de Philip K.
Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (1968). Escrita y adaptada por
Hampton Fancher y David Webb Peoples, contó en su reparto actoral con Harrison
Ford, Rutger Hauer, Sean Young, Edward James Olmos, M. Emmet Walsh, Daryl
Hannah, William Sanderson, Brion James, Joe Turkel y Joanna Cassidy.
Blade
Runner, sin duda, marcó un antes y un después por ser una película brillante
que ha trascendió todas las épocas, la estética y el diseño de producción están
considerados entre los más influyentes de la historia del cine, por lo que ha
sido considerada como un clásico del séptimo arte, tanto por su ambientación
detallada y original, y está considerada como un hito visual postmoderno con su
descripción realista de un futuro decadente donde plantear temas y preocupaciones
fundamentales para el siglo XXI representado en un patrón para otras películas
tales como Total Recall, yo,robot con Will Smith, Ghost in the Shell, Ex
machina, Transcendence con Johnny Depp, Código
fuente, In Time y Anon con Amanda Seyfried entre otras
muchas.
La
banda sonora, sus efectos especiales y la fotografía de Blade Runner fueron igualmente
aclamados. Blade Runner como se indicó al principio esta basada en el libro publicado
en 1968 titulado ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Do Androids Dream of Electric Sheep? de
Philip K. Dick, lo que permitió poner a este
novelista en la mira de Hollywood y desde entonces muchas películas se han inspirado
en su obra literaria. En 1993 este film fue seleccionado para su conservación
en el Registro Nacional de Cine de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos
por ser «cultural, histórica o estéticamente significativa». En 2017 fue
estrenada la tan esperada saga de Blade Runner y saber qué pasó con el policía
Rick Deckard, esta fue una película lenta, enrevesada y llena de cromas que se tituló Blade
Runner 2049.
Blade
Runner ha sido relacionada con el mito de Prometeo y Frankenstein de Mary
Shelley, así como uno de sus referentes a Metrópolis (1927), por ser la versión
distópica de una ciudad, en este caso de, la ciudad de Los Ángeles durante el
mes de noviembre de 2019. Y nos describió un futuro que imaginamos posible en
aquellos años 80 donde el siglo XXI que se antojaba lejano y lleno de tecnología
donde visualizamos a vehículos voladores y serviles androides. Lo cierto, es
que de alguna manera ciudades como Tokio, Hong Kong, Nueva York nos recuerda la
estética densa y saturada de publicidad a la película.
La
estética de Blade Runner penetra en los efectos venideros de la tecnología en
el medio ambiente y la sociedad, mostrando un 2019 no tan diferente al vivido,
donde hay latente una tensión entre pasado, presente y futuro. Varios críticos
indican las predicciones
demográficas de los años 80, en las que EE. UU, era sobrepasado económicamente
por Japón, también se reflejan en el dominio de la cultura y la publicidad
japonesa en la hipotética ciudad de Los Ángeles de 2019. La imagen de una ciudad sobrepoblada y sumida
en una noche perpetua, luces de neón intermitentes, lluvia constante y grandes
niveles de contaminación y suciedad, se aleja del habitual patrón blanco,
aséptico e impoluto con el que se visualizaba tradicionalmente el mundo futuro
que estaba por llegar. La alta tecnología resplandece únicamente en algunos
espacios, sobre todo los ubicados a gran altura, mientras que los situados a
nivel de suelo todo es decadentes, hostil y viejos. También se puede percibir
una sensación de paranoia en la manifestación visual del influjo y control de
las multinacionales, la policía omnipresente o las luces que sondean los
edificios, así como en las posibles consecuencias del poder biomédico sobre el
individuo, especialmente respecto a los recuerdos implantados en los
replicantes. El ecocidio es observado a través de la ausencia de vida natural,
los pocos animales reales que quedan son artículos de lujo y creándose en su
sustitución ejemplares artificiales.
Para
la ambientación Ridley Scott contrató a Syd Mead como artista conceptual y
ambos recibieron gran influencia de art decó y de los cómics de la revista
francesa de ciencia ficción Métal Hurlant (llamada Heavy Metal en EE. UU.) En
la que el ilustrador Moebius era el más visualizado, incluso se trató de
contratarlo, oferta que el propio
Moebius rechazó.
En
Blade Runner nos cuenta como a través de la bioingeniería, se podía fabricar
humanos artificiales como lo hacen en Futureworld, película de 1976 que es la
secuela de la película Westworld de 1973 y que dio origen en 2016 a la serie
del mismo nombre para el disfrute de las nuevas generaciones, regresando a e Blade
Runner estos androides se denominaron replicantes, a quien que se les emplean
en trabajos peligrosos y como esclavos en las «colonias del mundo exterior» de
la Tierra. Estos replicantes son fabricados por Tyrell Corporation, la misma fabricó
modelo Nexus 6, para ser más humanos que los humanos especialmente por ser indistinguibles físicamente a un humano, pero
con mayor agilidad y fortaleza física con una vida limitada a cuatro años, no
obstante, teóricamente carecen de la misma respuesta emocional y empática que
un humano, pero luego de un motín sangriento en las colonias, todos los
replicantes fueron declarados ilegales en la Tierra, donde un cuerpo especial
de la policía, llamado los Blade Runner, se encarga de identificar, rastrear y
matar o retirarlos que es el, en términos usado por esa policía, para cazar a
los replicantes fugitivos sueltos en Los Ángeles, activan a Rick Deckard, un
viejo Blade Runner, para eliminarlos.
Blade
Runner recibió críticas mixtas, mientras unos se mostraron decepcionados de que
no tuviese el habitual ritmo narrativo que se espera de una película de acción,
otros apreciaban su ambientación futurista y la complejidad de la temática. Esta
película distribuida por Warner Bros, no obtuvo la taquilla que se esperaba, si
acaso superó los costes de producción, posteriormente y gracias al alquiler de
videos, fue revalorizada hasta convertirse en la película de culto que es ahora,
y ser considerada como una de las mejores películas de ciencia ficción y una
precursora del género ciberpunk,
pioneras del llamado cine posmoderno. Fue candidata a dos Óscar (mejor
dirección artística y mejores efectos visuales). En el caso de Syd Mead, este fue
galardonado con el premio al logro especial del Círculo Londinense de Críticos
de Cine por sus conceptos visuales ganó tres Premios BAFTA de ocho
nominaciones, y la banda sonora compuesta por griego Vangelis donde participo
Demis Russo esta soundtrack fue nominado al Globo de Oro.









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