La caída del muro de Berlín marcó el cierre de la década de los 80



Probablemente, muchos de nosotros no fuimos tan consciente en nuestra juventud ochentera que se tejía en geopolitica mundial la caída del muro de Berlín, y que ese muro contenía algo mas que graffitis. De la reunificación alemana se ha escrito una historia de éxito extraordinario de la libertad del hombre, pero curiosamente este exito choca con los sentimientos de desencanto que tiene muchas personas que vivieron detrás de aquel muro y ahora alimenta a la ultraderecha en la nacion germana.



Aquel otoño de 1989 las calles del este de Alemania, primero en Leipzig, pero también en Berlín y en Dresde, eran un hervidero de protestas que estrangulaban al régimen socialista. Seria el 9 de noviembre de aquel otoño, que por un malentendido de una comunicación en una conferencia de prensa de un jerarca de la RDA llamado Gunter Shabowski que anunció a destiempo que todas las leyes para viajar al extranjero habían sido derogadas, con ello sentenció el muro de Berlín, y dio paso a la reunificación de las dos Alemania, un error que terminó convirtiéndose en uno de los mayores logros de la historia de Europa, que marcó el inicio de un proceso que permitiría a millones de ciudadanos ser libres, poder votar, viajar, visitar a sus familias, dejar de ser vigilados y estudiar lo que les diese la gana, sobre todo dejaban de ser un estado secuestrado. 


Aquello también significó el comienzo de la unificación de una Europa que a partir de ese momento se transformó de manera radical hasta sumar 28 miembros del este y el oeste del continente. Y todo sin derramar una gota de sangre.

Los alemanes orientales no solo salieron de un régimen opresor sino también viajaron desde el pasado al presente, en el que más allá de los logros evidentes, dio pie a que Alemania se revisara el ombligo y pasara por una profunda introspección colectiva, de comprender y reconocer los estragos de una reunificación ejemplar, pero al ser sorpresiva no pudo ser canalizada por, lo tanto, imperfecta.  


A tres décadas y miles de millones de euros después de la caida del muro, los indicadores sociales y económicos muestran que el este y el oeste de Alemania se acercan cada vez más. La distancia entre los salarios, el crecimiento económico y las infraestructuras se estrecha. Pero a la vez, esas cuotas de bienestar no se corresponden con el desencanto que habita entre buena parte de los habitantes de la antigua RDA, también entre los más jóvenes.

Muchos vimos sin mucho entusiasmo cómo el Muro de Berlín se evaporaba a manos de la gente a través de la pantalla de nuestros televisores, la razón de este poco entusiamo se debía al mismo desconocimiento que teníamos de todo aquello que acontecia detrás del telón de acero y que solo años más tardes el cine nos los mostraría como es el caso de la película como "la vida de los otros"que nos ilustra el estado policial el cual era sometido los ciudadanos. Poco a poco, conoceríamos como en Berlín oriental las personas eran vigiladas perseguidas y asesinadas si intentaban salir de país. No obstante, nos apuntamos a las celebraciones por la caída del muro como la presentación de Roger Waters, rememorando su éxito The Wall con Pink Floyd  el 21 de julio de 1990, con  invitados que incluyeron Bon Jovi, Scorpions, Bryan Adams, Sinéad O'Connor, Cyndi Lauper, Thomas Dolby, Joni Mitchell, Marianne Faithfull, Levon Helm, Rick Danko y Furgoneta Morrison.


Siempre se ha sabido que la libertad no es gratis y tiene su precio, en el caso de los ciudadanos del otro lado del muro que eran en su momento personas que ocupaban su lugar en la sociedad de repente pasaron a sentirse ciudadanos de segunda clase en una Alemania unificada. los menos capaces y cualificado para el trabajo, con ropa pasada de moda, los tontos de la clase. Cuando, además, se suponía que todos tenían que sentirse felices y liberados y, sobre todo, muy agradecidos. Un sondeo realizado por el Gobierno alemán indicaba que hasta el 57% de los encuestados dijeron sentirse ciudadanos de segunda clase respecto al oeste. Solo un 38% de los preguntados del este consideró la reunificación un éxito. Entre los menores de 40 esa cifra rondaba apenas el 20%. Esas sensaciones contrastan enormemente con los últimos datos del comisionado del Gobierno para la reunificación, que reflejan una historia de éxito con pocos matices. El PIB per cápita del este de Alemania ha crecido hasta el 75% en comparación con el del oeste, frente al 43% de 1990, según el informe anual del Ejecutivo. El desempleo nunca ha sido tan bajo (6,8% frente al 4,8% en el oeste) y los salarios alcanzan ya el 84% de los de la Alemania occidental. El crecimiento del PIB el año pasado, con un 1,6%, fue incluso algo mayor que en el oeste (1,4%) y cuando le preguntan a la gente en las encuestas, la gran mayoría dice que su vida ha mejorado significativamente

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