Sida: el asesino serial de los 80



Los años 80's son recordados por muchos,a la vez que otros muchos tratan de olvidarlo, porque el inicio de esa década dio comienzo la crisis del SIDA.

Aunque aún se cree que el virus del VIH pasó de simios a humanos en África, nadie sabe fue el paciente 0, en el primer tercio del siglo XX. La pandemia del sida comenzó oficialmente en junio de 1981, cuando los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos dieron la voz de alarma acerca de diferentes tipos de infecciones oportunistas que habían comenzado a sufrir simultáneamente un grupo de hombres homosexuales en San Francisco. La mayoría de ellos murieron sin remedio en los siguientes meses.


La aparición de unas manchas rosas en la piel de algunos enfermos, y el hecho de que muchos de ellos fuesen homosexuales, llevó a la prensa a llamar a la nueva enfermedad con nombres como «cáncer rosa» o gay-related immune deficiency («inmunodeficiencia relacionada con la homosexualidad»). No tardo mucho para que intolerantes y moralistas tuvieran la oportunidad para tener una justificación a la homofobia, a la vez de considerar a  la nueva enfermedad un castigo de Dios a los homosexuales.

Durante los 80, la falta de investigación e información hacía que las causas del sida no estuvieran nada claras. Por eso, en un principio muchos pensaban que tenía que ver con el sexo anal o el uso de drogas volátiles como el poppers, factores más que comunes entre homosexuales. En realidad, el hecho de que no existiese peligro de embarazos no deseados es lo que hizo que el sida se extendiese más rápidamente entre parejas gays, ya que las relaciones con preservativos eran mucho menos frecuentes que en parejas heterosexuales.

Sin embargo, Estados Unidos pronto se dio cuenta de que el sida no afectaba solo a homosexuales, sino también a inmigrantes de Haití y los drogadictos por vía intravenosa también eran grupos de riesgo, por lo que se creó el concepto del Club de las Cuatro Haches: homosexuales, heroinómanos, hemofílicos y haitianos, algo que estigmatizó a estos colectivos.

Campaña navideña de Benetton 91, donde muestra un enfermo de Sida asistido por su familia

El nombre que finalmente eligieron los médicos para la nueva enfermedad, Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, se eligió para evitar hacer referencia a ningún grupo en concreto, sino describir simplemente las características de la enfermedad. El nombre sida (en inglés, AIDS) comenzó a usarse en 1982.

En el San Francisco de los 80, en una época en que las redes sociales y los móviles aún eran ciencia ficción, los obituarios de la prensa local se convirtieron en la manera más rápida (y cruda) de saber si un amigo al que llevabas semanas sin ver había muerto por sida. La GLTB Historical Society ha digitalizado miles de obituarios de la época como homenaje a sus protagonistas, y se pueden buscar online.

En muchos países del mundo se realizaron campañas para favorecer la información en relación a esta pandemia. En España, se realizó la campaña «Si Da, No Da» del Ministerio de Sanidad a finales de los 80's trató de acabar con los mitos y desdramatizar ante el miedo que muchos aún tenían a acercarse, dar la mano o simplemente compartir un baño público con personas con sida o seropositivas.

A estas campañas se le unieron nuevos mitos que contribuyeron a distintas teorías conspirativas, según las cuales el virus del VIH no existe. En Reino Unido, desde 1992 se editó Continuum, una revista que negaba la existencia del virus y daba altavoz a pseudociencias. La revista dejó de editarse en 2001 cuando el último de sus editores murió, al igual que los anteriores, por enfermedades derivadas del sida. A mediado de los 80's y principios de los 90's encontraremos una larga lista de artistas que sucumbieron a esta pandemia entre los que encontraremos a Liberace, Rock Hudson, Brad Davis, Rudolf Nureyev, Anthony Perkins, Freddy Mercury o Hector Lavoe.

Rock Hudson

Hoy en día el Sida no ha desaparecido y sigue siendo un gran problema a nivel mundial, pero gracias a los antirretrovirales una persona con VIH puede vivir una vida relativamente normal con la misma esperanza de vida mientras tome la medicación. Ya no se distinguen grupos de riesgo para el contagio del VIH, sino prácticas de riesgo (sexo desprotegido, compartir jeringuillas…) y afortunadamente, la época en la que se creía que era una enfermedad de homosexuales han quedado muy atrás. El 'paciente cero' de la crisis del sida de los 80's, ni fue el primero ni estaba solo.

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