Rock en tu idioma: Los 80's una década para revisarnos el ombligo.

Cuando
hablamos del rock latino nuestros padres suelen remontarse a 1958, cuando Ritchie
Valens, dejó su re interpretación de la canción veracruzana “La Bamba”. Lo
cierto es que durante las décadas 40's y 50's, la migración de músicos
caribeños se radicarán a las comunidades de bajos recursos en Estados Unidos
conllevó a la creación de la llamada latin music, una identidad musical que en
sí misma englobaba a expresiones como la salsa y el boogaloo. Al ser incluidos
dentro de la misma categoría racial que los caribeños, los músicos chicanos de aquel entonces reclamaron el legado de la
latin music y la combinaron con el blues de las comunidades afroamericanas y
con expresiones autóctonas como los corridos, ambas expresiones culturales
propias de las comunidades pobres de color. De esta manera, las nuevas bandas
brotaron en las ciudades como San Francisco, Los Ángeles y del otro lado de la
frontera en Tijuana, combinando los sonidos del rock pesado con ritmos
afro-caribeños y letras bilingües. El más prominente de estos fue el
guitarrista Carlos Santana, quien se entrenó musicalmente tocando en bandas de
mariachi y de jazz latino. Complementando los sonidos psicodélicos de pioneros
como Jimi Hendrix con una dosis de espiritualidad y percusión, Santana
rápidamente se convirtió en una de las figuras más prominentes del rock
estadounidense, llegando incluso a tocar en el festival Woodstock. La música de
bandas chicanas como Santana y War eventualmente llegó a oídos de las
audiencias latinoamericanas, quienes, también influenciadas por el rock
psicodélico de la década, no tardaron en responder con su propio movimiento, el
cual tuvo su punto focal en México. Fue así como, en el período entre 1969 y
1971, nació la “Onda Chicana”.
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| Carlos Santanas. |
Sin embargo, la música de los artistas anglosajones se filtraba en las todas las estaciones de radio latinoamericanas, causando conmoción en los sectores más conservadores de la sociedad. Entre los primeros artistas de rock en ser escuchados en Latinoamérica estaban Jerry Lee Lewis, Chuck Berry y Elvis Presley. Este último, gracias a su personalidad energética e hipnótica, se volvió en el modelo a seguir para la primera generación de cantantes de rock. A finales de la década de los 50, se dio a conocer la primera ola de “rock and roll latino”. No obstante, esto no significó que el rock se latinizaba sino que, por el contrario, se reafirmó la música extranjera como el referente de la música juvenil de aquel entonces. Canciones como “La Plaga” y “El rock de la cárcel” de los Teen Tops de los 1960, se volvieron los temas más pedidos en Latinoamérica, tanto en estaciones de radio como en clubes sociales de baile. Este fenómeno dejaba claro, que la semi latinización del rock de alguna forma hizo sentir partícipe a la audiencia, no tanto, como oyentes de sonidos musicales de otro país sino como consumidores y, lo que es más importante, a los productores de este nuevo fenómeno musical.
En los 60's muchos artistas se dedicaron a
“traducir” y semi-latinizar canciones populares del inglés, el rock seguía
rompiendo con paradigmas sociales. Esta inclusión de grupos marginados anticipó
los modos en que el rock iberoamericano habría de cuestionar las ilusiones del
imaginario colectivo de homogeneidad cultural. El cantante argentino Sandro se
ganó el apodo de “el Elvis de Latinoamérica” gracias a su dinamismo, el cual,
cargado de insinuaciones sexuales, fue adoptado por una juventud que buscaba
crear un legado musical lejos del tradicionalismo musical y cultural
establecido. Bandas como los Shakers de Uruguay y los Flippers de Colombia se
volvieron famosas al introducir el rock n’ roll de Liverpool a audiencias
sudamericanas de clase media, sentando las bases de lo que sería un rock cada
vez más complejo y autóctono. Teniendo éxito en las ciudades en pleno
desarrollo en un continente aún visto como rural, estas primeras bandas fueron
consideradas más una moda pasajera que un nuevo componente en el panorama
cultural. No obstante, durante el primer periodo de rock que va de 1955-1965, la
intelectualidad latinoamericana se negó a reconocer al rock como una expresión
artística válida de la región. A pesar de esto, el rock, junto a la moda de
faldas cortas y cabello largo que este traía, comenzó a hacer grietas en la
visión que existía del latinoamericano hasta entonces. La estética de la
juventud en las grandes ciudades comenzaba a cambiar, desde luego, la policía
empezaron a perseguir y denigrar a los
jóvenes que siguieran este tipo de música o fuesen portador de esta moda hippie
era entregado a los cuarteles del ejército para su reclutamiento. Se puede decir que en esta década comenzó
a brotar el primer movimiento de rock iberoamericano autóctono: Alcanzando su
apogeo en los sesenta, las raíces de este género En Brasil, la banda Os
Mutantes popularizo la “Tropicana”, un género que combinaba la música
tradicional brasileña con el rock psicodélico, introduciendo el rock en
portugués por primera vez al imaginario del rock latinoamericano. También por
estos años, se originó en Perú la “chicha”, una variación de la cumbia
colombiana que combinaba ritmos andinos con técnicas musicales propias del rock
inglés, como el uso de guitarras distorsionadas y órganos eléctricos. Este
género musical, también conocido como la “cumbia psicodélica”, fue considerado
la síntesis de las culturas rurales y urbanas en Perú.
A mediado de los 70's con el auge del punk y el Heavy Metal en el mundo anglosajón, representó para la sociedad tradicional latinoamericana, nuevos desafíos, muy a pesar de su popularidad entre los jóvenes estudiantes que buscaban otra forma de expresarse. La élite política vio a los jóvenes rockeros como disidentes culturales y rebeldes sociales en un ambiente político donde negar el “statu quo” establecido era sinónimo de ser traidor político o un paria social. Como resultado de la paranoia gubernamentales ante esta música y sus seguidores, significó que esa década 70's de los fuera una década de represión, pero también de la consolidación para el rock latinoamericano. De alguna manera esta cultura extranjera junto al mayo francés se había vuelto parte esencial de los movimientos estudiantiles, los distintos gobiernos del continente iniciaron una cruzada para erradicar la producción y distribución de lo que empezó a llamarse rock en español. En Brasil, las protestas estudiantiles de finales de los sesenta provocaron que el gobierno promulgará el Acto Institucional 5, por el cual, en su supuesta lucha contra el comunismo, se ordenó la persecución de intelectuales, artistas y activista. Sin embargo, a principios de los 70's, en Argentina, nación que llevaba casi dos décadas sumida en la represión estatal, se volvió la encargada de continuar con el legado del rock iberoamericano a través de su “rock nacional”. Influenciado por el rock progresivo y el art rock, el rock nacional fue un movimiento liderado por músicos y poetas universitarios que buscaban elevar el rock a un nivel artístico no visto hasta el momento, rompiendo con el mito de que el rock no era un arte “culto”. Las figuras más prominentes de este movimiento fueron Luis Alberto Spinetta y Charly García. Spinetta, un joven poeta, alcanzó fama al liderar bandas como Spinetta Jade y Almendra, las cuales combinaban el rock en español con géneros como el jazz, la música clásica e incluso el candombe. Charly García, por su parte, continuó con el legado de la Onda Chicana, creando un rock basado en el uso de sintetizadores que pudiera ser al mismo tiempo complejo y “reventado”. Al principio conocido solamente en el país, en 1975 el lanzamiento de Artaud de la banda Pescado Rabioso convirtió al rock nacional en el mayor movimiento musical disidente del continente. A pesar de su éxito, el rock nacional también sufrió las consecuencias de la represión política argentina. En 1976, la llegada de un nuevo gobierno militar trajo consigo una nueva ola de violencia y desapariciones al país, la cual incrementó la censura del rock.
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| Charly Garcia |
Ya entrado los 80's el rock se convertirían en la expresión cultural de grupos económicamente marginados dejando de ser un producto exclusivo de sectores más privilegiados que consumían lo que producía la cultura anglosajona. Durante la represión política de los 70's, la mayoría de los músicos y fanáticos de rock se congregaron en locales y clubes escondidos o encubiertos que fungía como escenarios de rock clandestino por su prohibición oficial y no oficial. Dada la localización de estos lugares, eran uno de los entretenimientos principales de la juventud urbana de clase baja. Teniendo el rock como vehículo de expresión, estos jóvenes comenzaron a producir un estilo musical que redefinió las etiquetas sociales y la no alienación como motivos de orgullo cultural. Las bandas de esta época dejaron de lado las canciones de amor y las baladas, decidiendo componer himnos estruendosos que exaltaran la vida de las clases bajas en centros urbanos. En la década de los 80's, el rock iberoamericano dejó de ser simplemente una expresión cultural ajena asociada con clases pudientes que adquirían disco importados de esa música que sonaba en el hit parade inglés o de EE.UU o para convertirse en aquello que expresaba las realidades económicas más ajustadas de la región. Pero, también durante esta época, el rock se convirtió en el vehículo que hacía tangible la idea de nación y la identidad latinoamericana. El rock permitió la posibilidad a su audiencia de sentirse contemporáneos, nos otorgó un sentido de pertenencia a la misma comunidad en un lugar geográfico específico, las formas de hablar y pronunciar, los acentos que no llegaron a imprimirse, sino que homogeneizó el discurso de lo que es comunidad rockera latina. Por supuesto, esta unidad imaginada no sería posible sin un mercado en el cual pudiera circular, el mercado mismo se encarga de diseminar la imagen de la nación entre una audiencia que cada vez más se identificaba con la imagen hegemónica y, al mismo tiempo, homogeneizadora de la comunidad. En la región, el capitalismo auditivo fue el fenómeno que emergió cuando un grupo crucial de personas con cierto poder adquisitivo tenía electricidad y un reproductor de música, ya fuera un tocadiscos o casetera. Estos tres fundamentos permitieron la posibilidad de comprar y reproducir música en formatos físicos, garantizando el financiamiento de las bandas de rock. Gracias a la posibilidad de comprar discos de acetato de rock, ya desde los inicios en los cincuenta, esta música pudo sobrevivir sin ayuda del Estado en comparación con la cultura oficial. El capitalismo auditivo dependió de la venta del producto cultural en forma física en el idioma vernáculo. Pero a pesar de la hostilidad oficial y hasta la ilegalización de los 70's, el rock latino sobrevivió gracias a su fiel audiencia que estaba dispuesta a ir y pagar por escucharla. Sin embargo, con el advenimiento de las lógicas neoliberales en el continente cerca de los años 80's, las naciones de América Latina se vieron forzadas a abrir sus mercados más que nunca a la comercialización y privatización de la cultura. Ante esta situación, no fue posible ya mantener las ilusiones de homogeneidad nacional que habían relegado al rock y a otras subculturas a las sombras de la censura y la represión. No obstante, a pesar de la apertura sociopolítica, la producción y distribución de álbumes individuales resultaba muy cara e inconveniente, en particular en los países que sufrían crisis económicas. A mediados de la década, varias empresas discográficas de Estados Unidos y Europa empezaron una búsqueda por encontrar y promover bandas que revivieran una vez más la llama de la música rock en Latinoamérica, presuponiendo, debidamente, la existencia de una audiencia establecida. Por lo tanto, en 1986 la discográfica BMG Ariola comenzó la iniciativa mercadotécnica que le daría forma al rock iberoamericano como pasó a ser conocido se le conoce hoy día: el Rock en tu idioma de BMG Ariola organizó competencias de bandas en países de Centroamérica y Sudamérica y puso a la disposición de estaciones de radio una gran variedad de sencillos de rock en español, para compilar canciones de algunas de las bandas más destacadas de rock en Latinoamérica y España en álbumes que fueran fáciles de distribuir entre una población de clase baja y media de toda américa. Rock en tu idioma permitió que jóvenes centroamericanos y sudamericanos adoptaran el rock mexicano y español como algo propio. Para comienzos de los noventa, se volvió ya imposible hablar solamente del “rock mexicano” o de grupo como Mecano o Soda Stereo, cuando un universo de bandas latinoamericanas existía en el mismo mercado, tocaban en los mismos lugares y compartían la misma audiencia-comunidad. Los jóvenes de la región, hasta entonces criados en nacionalismos decadentes.
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| Soda Stereo |
En Argentina, el rock nacional no se vio eclipsado sino amplificado por el Rock en
tu idioma. Tanto Luis Alberto Spinetta como Charly García fueron redescubiertos
por nuevas audiencias a lo largo del continente, junto a otros artistas hasta
entonces desconocidos como Los Abuelos de la Nada y Soda Stereo. El éxito del
rock argentino fue tal que este llegó incluso a oídos estadounidenses. Al otro
lado de charco la Movida Madrileña se convierte en la vanguardia estética alejada
de la España franquista, llevando a cabo una renovación de la forma de imaginar
la vida juvenil madrileña, y por extensión, española. Buscando la manera de
crear un rock puramente español, los oídos de los músicos madrileños se
tornaron hacia los sonidos provenientes de Latinoamérica, principalmente a
géneros como el ska y la trova. Fue gracias a esta fascinación que en 1986, los
primeros discos de Rock en tu idioma fueron editados en España, y desde
entonces, se volvió imposible hablar del rock latinoamericano sin antes
referirse a la península ibérica. Gracias al rock español, el imaginario
colectivo latinoamericano cambió al incorporar a la península dentro de esta
comunidad de audiencia-comunidad del rock. Quienes
hayan vivido en España se dará cuenta el apego o como muchos arrastran la
cobija por la Movida madrileña algo que ve reflejado en las distintas
estaciones de radio y TV tratan de mantener vivo a los diferentes artistas y
grupos o como los veranos estos artistas o grupos se presentan en las distintas
tarimas y ferias de los diferentes pueblos y pequeñas ciudades. La Movida
madrileña tiene su génesis en de mayo de
1981, cuando alumnos de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid
de la Universidad Politécnica de Madrid junto a Klub organizaron "El
Concierto de Primavera". Más de 15.000 personas se dieron cita en dicho
acontecimiento histórico, un festival de más de ocho horas de duración en el
que participaron en orden y por sorteo Farenheit 451, Alaska y los Pegamoides,
Flash Strato, Los Modelos, Tótem, Rubi y los Casinos, Los Secretos y Nacha Pop.
Tras el estallido punk de finales de los 70, el género se adaptó con
sorprendente facilidad a las nuevas corrientes. De hecho, puede decirse que se
produjo una verdadera revitalización del rock en español durante los años 80.
Siguiendo en España, bandas como Los Coyotes, Mestizos y Radio Futura, que
habían surgido como bandas influenciadas por los sonidos británicos de la new
wave y el post-punk, terminaron sumergidos, a partir de mediados de los 80's, por
estilos que incorporaban claramente influencias de la música popular
hispanoamericana y del «rock Latino». Este camino sería retomado, en la década
de los 90's, por solistas y grupos españoles como Macaco, Amparanoia o Jarabe de
palo.
La
historia en Latinoamérica de alguna manera, es la misma casi todas las bandas
por no de decir todas las bandas en los 70's, surgieron como bandas influenciadas
por los sonidos del rock n roll y el blues norteamericanos o de la mano de new
wave y el post-punk, británicos. En los 80's todo cambia. El rock aunque con
mucha mayor incidencia en los sonidos latinoamericanos que en los otros,
comienza a mirarse el ombligo e incorporar sonoridades e instrumentos
autóctonos, los aires tangueros, las raíces de la samba y la bossa nova, el Ska
y el reggae de Jamaica, el soca trinitario, el zouk martiniqueño, incluso se
rebusca la música negra de Estados Unidos y los sonidos del África y los
incaicos. Y las bandas que surgieron en esa década tuvieron el viento ya que
contaron con el apoyo de las disqueras asimismo del público, sin dudas los 80's no
revisamos el ombligo y se firmó la época más esplendorosa del rock en
Latinoamérica. En la década de los 90's, este género tan ecléctico como lo es el
rock latinoamericano, se consolida y encuentra su «ecología natural» dentro de
la propia Latinoamérica con bandas
venidas de cada rincón de Latinoamérica entre la que se encuentran gente
Julieta Venegas (México), Río Roma (México), Maná (México), Caifanes (México),
Café Tacuba (México), Molotov (México), El Tri (México), Maldita Vecindad
(México), Aterciopelados (Colombia), Sentimiento Muerto (Venezuela), Desorden
Público (Venezuela), Zapato 3 (Venezuela), Paralamas do Sucesso (Brasil)
Cidade Negra (Brasil), Karnak (Brasil), Verde70 (Ecuador), Soda Stereo
(Argentina), Charly Garcia (Argentina) Enanitos Verdes (Argentina), Los
Abuelos de la Nada (Argentina), Carmina Burana (Argentina), Bersuit Vergarabat
(Argentina), Karamelo Santo (Argentina)Los Fabulosos Cadillacs (Argentina),
Octavia (Bolivia), Chancho en Piedra (Chile), Los Rabanes (Panamá), Los Tres (Chile), Los Prisioneros (Chile), Athanai (Cuba) y principalmente Soda Stereo y Fito Páez (Argentina) y bandas brasileras como Paralamas do Sucesso que es cuando empiezan a incluir ritmos tradicionales de sus países u otras partes de América Latina (en especial Caifanes con la negra tomasa y Los Fabulosos Cadillacs con Matador). Con
todos ellos se consolida un estilo, una nueva forma de entender y conectar con
el rock muy distinto al anglosajón, que fue acogido con particular entusiasmo
en todo el subcontinente, ayudando a reforzar y renovar la identidad del
género. También en esa fue la década de grandes festivales de rock latino donde
convergen las grandes bandas del continente y España, como el Festival
Internacional de Benicasim en España Festival Iberoamericano de Cultura Musical
Vive Latino en México, el festival Sol rock también en México, Rock al parque en Colombia
o El Festival Iberoamericano de rock en que se realizo en Venezuela en el 91.
Desde
los años 50's con aquella lejana Bamba de Ritchie Valens ha pasado mucha agua
bajo el puente, el nuevo siglo, trajo consigo que la música en español rock
incluido fueran reconocidos en EE.UU. con el Grammy latino y los premios
Billboard a la música latina, desde luego premiaciones como premio Lo
nuestro que es de finales de los 80's a comenzó favorecer los ritmos urbanos y esta mediatización le dio más auge a este género sobre cualquier otro del continente, por lo tanto, podemos concluir con dos cosas: que si bien muchos no fueron intolerantes con los rockeros, ahora no seremos los rockeros los intolerantes ante género como el regueton y que los 80's fue un buen año para el rock en nuestro idioma.





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